domingo, 20 de diciembre de 2020

Calle José Mª Pemán, en Jerez, como si tal cosa.


Pemán se implicó totalmente en el golpe militar de 1936. «Durante la guerra la palabra “exterminio” brotó de las máximas jerarquías nacionalistas. Esta actitud, naturalmente, no era exclusiva de los jefes militares, que actuaban con la cobertura moral de la Iglesia, […] no faltaron intelectuales que, incomprensiblemente, jalearon la locura homicida de la guerra...», uno de ellos fue José María Pemán (A. Reig Tapia: Ideología e historia: sobre la represión franquista y la guerra civil. Ed. Akal. Madrid, 1986, pp.152-153). Y de Queipo de Llano Pemán decía: «¿Verdad general Queipo de Llano, general speaker, torre de buen humor y optimismo, segunda Giralda de esta Sevilla de hoy? […] ¿Verdad que tú sentiste en el hombro aconsejándote y animándote, el rostro de la niña Virgen de los Reyes? Sí: todo ha tenido el sello de lo providencial» (José Mª Pemán, ABC, 15-8-1936).

Según se recoge en el libro de Reig Tapia, José María Pemán consideraba que los ajusticiamientos desempeñaban una triste, pero “precisa, función de ejemplaridad o escarmiento” (J.Mª Pemán: Mis almuerzos con gente importante, Ed. Dopesa, Barcelona, 1970, 6ª ed., pág. 153). Por eso en la fundamentación militar, de apoyo al golpe de estado de 1936, para la concesión de la medalla de Hijo Adoptivo de Jerez a José María Pemán en actas municipales se recoge: “Colaboró eficazmente en nuestra Guerra de Liberación pronunciando arengas en las trincheras y hasta tal extremo fue meritoria su labor que le concedieron el título honorífico de Alférez Provisional” (Archivo Municipal de Jerez, Acta de Comisión Mpal. Permanente, 30/08/1963).

Su postura antidemocrática quedó muy clara: «La idea de turno o juego político, ha sido sustituida para siempre, por la idea del exterminio y expulsión, única salida válida frente a un enemigo que haciendo de España un destrozo como jamás en la historia nos lo causó ninguna nación extranjera» (palabras pronunciadas por J.Mª Pemán en 24-7-1936 en Radio Jerez y publicadas luego en Arengas y crónicas de guerra, Eds. Cerón, Cádiz, 1937, pág. 13).

El historiador Fco. Espinosa no tiene duda en cuanto a la directa implicación de Pemán respecto a la gravedad del papel del mismo como inductor de la comisión de los crímenes: “Los párrocos con sus sermones recuerdan mucho el papel de Pemán en aquellos años. Aunque hay constancia de curas matones, lo suyo era sermonear y enviar informes a las instancias represivas. Veamos un ejemplo. El párroco de Rociana, Eduardo Martínez Laorden, sermoneó al pueblo a los pocos días de ser ocupado y soltó lo siguiente: -Ustedes creerán que por mi calidad de sacerdote voy a decir palabras de perdón y de arrepentimiento. No. ¡Guerra contra ellos hasta que no quede ni la última raíz!. Hablamos de un pueblo donde no había muerto nadie de derechas. Creo que, en su espíritu, este mensaje del cura coincide con el que Pemán dedicó a la limpieza necesaria. ¿Mató el párroco de Rociana a alguien? No parece que así fuera. Pero su discurso incendiario y favorable al exterminio favoreció y justificó la represión que cayó sobre sus vecinos. Digamos que fue un inductor de crímenes y asesinatos, y la gente lo sabía. Pues algo parecido pasa con Pemán. Él no mató a nadie, pero sus arengas formaron parte del discurso que favoreció la eliminación de miles de personas. Si los curas hubieran cumplido su misión evangélica y los ultracatólicos hubieran puesto su esfuerzo al servicio de la mediación no se habría producido semejante carnicería. Pero hicieron lo contrario” (tomado de Fco. Espinosa Maestre: “Pemán y el golpe de julio de 1936”, en La Voz del Sur, 29/98/2015, http://www.lavozdelsur.es/peman-y-el-golpe-de-julio-de-1936)


                                      Pemán, ante Queipo de Llano, dando el discurso de turno...


Y el historiador José Luis Gutiérrez Molina, sobre la misma cuestión de la inducción al asesinato, señala: “Nadie quiere decir… que el autor de El poema de la Bestia y el Ángel, cometiera directamente ningún asesinato… nos referimos a su extrema implicación y comprensión con las políticas terroristas –es decir el uso sistemático como arma política del terror– llevadas a cabo por los sublevados desde julio de 1936. Unas prácticas que, como ya se ha escrito, contaron con la complacencia y adhesión de quien escribió: “¡Paradoja de la muerte-que tanta vida produce! /Movimiento de gusanos-sobre las frías quietudes./ Espumas de margaritas-abierta una boca escupe./ Macetas de jaramago-son unos ojos sin luces”. Una justificación de la guerra y la muerte. Pemán fue, desde julio de 1936, un decidido defensor de las prácticas exterminadores desencadenadas. No por citadas está demás recordar las palabras que pronunció desde los micrófonos de Radio Jerez: “La idea de turno o juego político ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio y expulsión, única salida válida frente a un enemigo…”.

Pemán, como presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza, fue máximo responsable directo de las depuraciones llevadas a cabo en los distintos niveles de la enseñanza; y escribió: «Es necesario garantizar a los españoles, que con las armas en la mano y sin regateos de sacrificios y sangre salvan la causa de la civilización, que no se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar a los envenenadores del alma popular, primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo y han sembrado de duelo la mayoría de los hogares honrados de España» (J. M.ª Pemán: Circular de la Comisión de Cultura y Enseñanza para los vocales de las comisiones depuradoras… 7-12-1936).

Su adhesión y defensa cerrada del fascismo  quedó muy clara desde el principio: “Vamos hacia la paz fascista: heredera de la Paz Romana, hecha de equilibrios en la Fuerza…” [Fuente: “El discurso de don José María Pemán en Roma”, ABC de Sevilla, 11/06/1938, pág. 4]. Elogio de Benito Mussolini: «la mirada de un César, claro y semidivino, con un cráneo redondo como un casco de acero y un labio prominente que arremete al Destino» (J. M.ª Pemán refiriéndose a Benito Mussolini en el Poema de la Bestia y el Ángel, 1938).


 Esta lápida conmemorativa franquista sigue en una casa de la Barriada España, la misma Barriada que ostenta, en una de sus calles, el rótulo de  calle José María Pemán.


Pemán, desde su puesto de director de la revista Ellas. Semanario de las mujeres españolas, divulgó un conjunto de ideas autoritarias, antidemocráticas, golpistas (justificando el intento de golpe de Sanjurjo a la República en revista Ellas de 25/09/1932 y 25/12/1932), y defensoras del fascismo de Mussolini (véase también ABC de Sevilla de 04/06/1938 donde aparece en una fotografía de portada, en Roma, junto a Millán Astray y Mussolini), así como se mostró defensor de las medidas antisemitas de Hitler, según destaca en la reseña de la revista que aparece en la Hemeroteca Nacional: “Pemán en sus artículos propagó la política del fascismo italiano y la persecución de los judíos del régimen hitleriano alemán. No sufrió la suspensión tras la intentona golpista de agosto de 1932 y se publicó hasta 1935”.

En un documento del Archivo Municipal de Jerez (Protocolo nº 568), aparece una reseña oficial de una conferencia de Pemán organizada en Jerez por la Federación de Estudiantes Católicos (1932). En ella Pemán acusa a los intelectuales (“se ponen al frente de unas masas ignorantes y se dejan dominar por ellas”) de la época de ponerse de parte del pueblo en vez de hacerlo de parte de la dictadura, mostrando su antidemocratismo y su oposición a que los ciudadanos participen libremente en la elección del gobierno. Recordemos: «¡Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!» (general Millán-Astray), «¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!» (José María Pemán, en la Universidad de Salamanca 12-10-1936).

Para el historiador Reig Tapia “José María Pemán fue miembro de la Asamblea Nacional Consultiva durante la dictadura de Primo de Rivera. Como destacado dirigente de la Unión Patriótica, era decidido partidario de que la dictadura adquiriese una formulación totalitaria expresa (MORODO, Raúl: Acción Española: orígenes ideológicos del franquismo, Túcar Eds., Madrid, 1980, pág. 30)… En 1936 se adhirió a la sublevación militar, vistió el uniforme falangista y el de alférez provisional, dio arengas y pronunció discursos… Habiendo pasado por el tradicionalismo, los monárquicos alfonsinos, el integrismo, el fascismo, Acción Española y la CEDA, el Movimiento Nacional y el franquismo, parece excesivo presentarse como un liberal falto de vocación política” (A. Reig Tapia: Ideología e historia: sobre la represión franquista y la guerra civil. Ed. Akal. Madrid, 1986, p. 154)

La pregunta sigue siendo: ¿cómo alguien así puede tener una calle dedicada a recordarle en Jerez?, ¿cómo es posible que el ayuntamiento de Jerez siga sin hacer nada respecto, igualmente, a otros rótulos de calles que honran la memoria del franquismo en la Barriada España?

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