lunes, 8 de junio de 2020

El pueblo que un día existió.

La Sauceda (Cádiz) era el diamante en bruto de la Segunda República. Todo se esfumó la mañana del 31 de octubre de 1936. Los sublevados llevaron a cabo el primer ataque aéreo registrado en España. El pueblo quedó completamente destruido y sus habitantes fueron recluidos en El Marrufo. Este cortijo se convirtió durante meses en un campo de torturas y exterminio. Hoy solo quedan los restos de aquella masacre.

Por Emilio Valenzuela Guerrero.7 de junio de 2020
Fotografía: Emilio Valenzuela


“Mi padre fue bajando a todos mis hermanos uno por uno con una cuerda. Mi madre ya había bajado antes. La cueva era bastante grande y no había otra manera de poder acceder. Estuvimos casi un mes allí dentro. Cuando la comida ya escaseaba, a mi padre no le quedó más remedio que salir en busca de alimentos. Esperó a que el conflicto apaciguara. Ya no se escuchaban tiros ni bombas. Todavía recuerdo el momento en el que mi padre salió de la cueva. Ya no volvimos a verlo nunca más”. Domingo Rodríguez, junto a sus cuatro hermanos y su madre, estuvieron escondidos en una cueva refugiándose del ataque que las tropas sublevadas estaban llevando a cabo en La Sauceda.



La escena que relata se produjo en el Valle de La Sauceda en el año 1936, al inicio de la Guerra Civil. La Sauceda se ha convertido en una de las rutas de senderismo más visitadas de Andalucía, pero muy pocos conocen su trágico pasado. El cielo azul por el que hoy vuelan las aves en total libertad, se tiñó de gris metálico la mañana del 31 de octubre de 1936. Ese día, cuatro aviones Breguet del ejército franquista bombardearon todo. Los caminos de piedra y hierba por los que hoy pasean miles de amantes de la naturaleza, fueron testigo la mañana del 1 de noviembre de 1936, de la entrada de cuatro columnas militares que destrozaron y asesinaron a los habitantes de La Sauceda. Las cuevas que hoy se llenan de buitres y de turistas sorprendidos por su belleza, sirvieron de refugio para muchas familias que huían del ataque fascista. Se trata de una belleza natural que oculta la catástrofe más absoluta.

El 26 de abril de 1937, Guernica fue bombardeada por la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana. En parte, gracias a Picasso, todo el mundo conoce la trágica historia de Guernica. El bombardeo se ha convertido en un símbolo de los horrores de la guerra para todo el mundo. Y no es por quitarle importancia. Faltaría más. Pero es que aquí, en la provincia de Cádiz, tenemos nuestro particular Guernica. Y eso es algo que hay que reivindicar. Ocurrió antes, el 31 de noviembre de 1936. Además, Guernica pudo reconstruirse y es hoy una gran ciudad; La Sauceda, desde el día bombardeo, dejó de existir para siempre. Ahora, cuando cientos de personas pasan cada día por sus caminos, lo hacen sin saber que ahí vivió un pueblo que fue masacrado hasta su extinción por el franquismo. Lo hacen sin saber que ahí hubo otro Guernica.

La Sauceda: así era y así se organizaba
Alcornoques y quejigos centenarios se abrazan por encima de las chozas. Piedras gigantescas abrigadas por un aterciopelado musgo que las tiñe de verde. Una manta gigante de helechos que parecen iluminarse cuando brilla el sol. Todo rodeado de una fauna única.  Siempre con el rumor del agua de fondo, que sirve como banda sonora para crear una postal de ensueño. Así era La Sauceda. Un lugar mágico en todos los sentidos.

Estaba inmersa en lo que hoy se conoce como el Parque Natural de los Alcornocales. Aunque perteneciera a Cortes de la Frontera (Málaga), algunas zonas eran de territorio gaditano. No cumplía con el prototipo de pueblo andaluz que todos tenemos en la cabeza. Era más bien un diseminado poblacional parecido a las aldeas gallegas. Toda la zona del Valle de La Sauceda estaba dividida en doce núcleos habitados, entre los cuales, uno de ellos, se llamaba La Sauceda.

A pesar de ser un pueblo perteneciente a Cortes de la Frontera, tenían su propia forma de organización. Eran totalmente autosuficientes. Esta autarquía está estrechamente ligada a la idea y al modo de vida que se quería conseguir en la España republicana. La Sauceda era una perfecta organización comunal.

Se podría decir que La Sauceda era el diamante en bruto, la cúspide de lo que quería llegar a ser la Segunda República española en cuanto a organización y convivencia. Fernando Sígler, un historiador que ha dedicado gran parte de su carrera a investigar sobre los hechos ocurridos en La Sauceda, nos habla sobre cómo se organizaban políticamente. “La organización estaba fundamentada en el establecimiento de los llamados Comités de Defensa Republicanos, repartidos por distintos puntos del territorio”. Estos grupos eran los encargados de organizar la vida laboral de los que allí vivían y, a través de un economato, también repartían la alimentación para los vecinos.

Objetivo golpista
El golpe de Estado estalla el 17 de julio de 1936 en Melilla. Pero para conseguir la entrada en la península de las tropas de Marruecos, Cádiz y, más concretamente, la zona del Campo de Gibraltar, pasarían a ser un objetivo prioritario para los fascistas. A través de ahí podrían pasar a Málaga, todavía en manos republicanas y con un fuerte bloque de resistencia.

Se dice que en Cádiz no hubo guerra. Aquí no hubo dos bandos. Esto es así porque las tropas franquistas no encontraron prácticamente oposición a la hora de ocupar los pueblos de la sierra gaditana. Los sublevados campaban a sus anchas ante campesinos y ganaderos que lo máximo que tenían para su defensa era una escopeta.

El 28 de septiembre, más de dos meses después de la insurrección militar, caería el último pueblo de la provincia de Cádiz, Jimena de la Frontera. Los fascistas iban cerrando el cerco cada vez más hasta llegar al último foco de resistencia republicana de la provincia: La Sauceda. Este pueblo estaba dispuesto a luchar hasta las ultimas consecuencias por la defensa de la democracia.

La voz iba corriendo al mismo tiempo que las tropas iban tomando cada pueblo. Tras el runrún que avisaba de la cercanía franquista, procedía una estampida de personas que huía cada vez más al interior. El único sitio que permanecía con la llama republicana encendida era La Sauceda. Esta abrió sus puertas y recibió a refugiados de todos los pueblos de alrededor. La población aumentó de manera considerable y organizaron un Comité de Defensa Republicano. Los sublevados, que hasta ese momento no habían encontrado ningún tipo de oposición, no iban a tenerlo tan fácil con La Sauceda. El ejercito franquista era consciente de que ahí se había formado un importante núcleo defensivo muy difícil de batir. Esta situación provocó que los golpistas llevaran a cabo un plan especifico y novedoso para la toma de La Sauceda.

El primer ataque aéreo de España
El día elegido para ejecutar el plan de ataque fue el 31 de octubre de 1936. La Sauceda fue bombardeada por completo. Sería el primer ataque aéreo hacia población civil registrado en España. Se han llegado a publicar noticias y reportajes en los que se afirmaba que la Legión Cóndor fue la encargada de llevar a cabo el bombardeo. Estaban equivocados. La aviación nazi, que sí actuó en otros puntos de España, no tuvo nada que ver con el ataque a La Sauceda. El historiador Fernando Sígler, ha investigado sobre el caso y ha podido recopilar la orden dictada desde Sevilla que certifica que la autoridad de los hechos corrió a cargo de los sublevados. Tanto el ataque aéreo como la posterior invasión por tierra.

La nota también señala que en La Sauceda “habría un núcleo de huidos enemigos”. Esto evidencia la migración en masa hacía este lugar por parte de los pueblos que ya habían sido invadidos. Según los datos de esta orden militar, había un total de 800 hombres. Especifican también el tipo de defensa del que disponían: “la mayoría de ellos armados de escopetas y unos 100 con fusiles”. Estaban dispuestos a plantarles cara al fascismo, pero la diferencia armamentística entre ambos grupos era abismal. Tenían poco que hacer.

“Me acuerdo del día del bombardeo igual que del desayuno de esta mañana”. Con estas palabras José Lobato, ya fallecido, explicaba para el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar, cómo vivió aquel trágico momento. “Empezaron tres aviones a dar vueltas muy bajitas por encima de La Sauceda. Cuando ya tenían la zona controlada, empezaron a soltar bombas”. José tenía 89 años cuando contó su historia. El día del bombardeo era un niño de tan solo 12 años. El sonido de las bombas le seguía retumbando los oídos siete décadas después. “Recuerdo que estábamos todos tumbados en mi casa. Tirados en el suelo asustados. Mi padre no paraba de asomarse y las bombas no dejaban de caer. Yo me quedaba fijamente mirando el techo. Creía que se nos iba a caer encima”.

La entrada de las columnas militares
El bombardeo dejó un panorama desolador. Pero el drama acababa de empezar. Al día siguiente, cuatro columnas militares entraron para acabar con lo poco que quedaba. Fernando Sígler especifica cómo estaban compuestos estos grupos. “Serían cuatro columnas de entre 75 y 150 miembros cada una. Con unas ocho agrupaciones de voluntarios falangistas, requetés, guardias civiles, carabineros, de entre 80 y 125 militares. En números redondos podríamos estar hablando de entre 2.000 y 3.000 personas”.

Para asegurarse la total destrucción de La Sauceda, las columnas fueron quemando una por una las chozas que habían podido resistir a las bombas que cayeron el día anterior. Pero antes de esto, entraban los regulares (tropas marroquíes), para saquear todas las viviendas. Este era el beneficio que obtenían por apoyar el golpe. Podían llevarse todo aquello que quisieran de los pueblos que iban tomando.

“Ya se habían llevado a mi padre. Mi madre salió huyendo conmigo y con mis dos hermanos. Cuando las tropas acabaron su trabajo, mi madre volvió a La Sauceda para recoger las cosas que había en dejado en casa, pero nos quitaron todo. Teníamos vacas, teníamos pavos, teníamos cochinos… ¡hasta dos cochinos matados nos quitaron! Nos dejaron sin nada”. La memoria de Pepa sigue intacta 84 años después de la masacre. La que fuera hija del presidente del Comité de Defensa Republicano de La Sauceda, perdió a su padre cuando solo tenía cuatro años. Su madre se quedó sola con tres hijos pequeños.

Destrucción, exterminio y saqueos
En apenas 48 horas, la represión franquista truncó los sueños de cientos de familias que vieron de cerca la mejora de sus condiciones de vida con la llegada de la república. El enseñamiento de las tropas sublevadas con La Sauceda fue atroz. Los rebeldes tenían temían que pudiera cundir su ejemplo de resistencia en los demás pueblos. Además, “los sublevados no podían permitirse tener una bolsa de resistencia en su propia retaguardia. Su objetivo era llegar a Málaga y no podían dejar que en su camino hubiera un núcleo de resistencia tan potente. Tenían que destruirlo como fuera”, señala Fernando Sígler.

La madre de Pepa, nuestra anterior protagonista, vivió una situación que refleja a la perfección la soledad e indefensión que sufrieron las familias tras el ataque y el posterior saqueo. Su marido había sido asesinado y les habían robado todo aquello que tenían. Se quedó sola con 24 años y tres niños pequeños a su cargo. No tuvo más remedio que realizar labores que hasta entonces nunca había experimentado. Decidió ponerse a vender por los pueblos. “Mi madre iba vendiendo como hacía todos los días. En un pueblo cercano, dio la casualidad de que se encontró a una amiga de la infancia. Esta le dijo que se iba a casar y la invitó a que entrara en su casa para así enseñarle las reformas y las compras que había hecho para empezar su nueva vida en pareja. Cuando entraron en la habitación mi madre se quedó de piedra. ¡Ay, esa es mi cama!”, narra Pepa con resignación.

La amiga de la madre de Pepa había comprado, sin saberlo, el cabecero y los pies de su cama. Lo hizo en El Marrufo, allí donde vendían todos los objetos robados de las casas de La Sauceda. Accedió a devolvérsela y, 80 años después, sigue usándose. Pepa conserva el cabecero y su hermana los pies. “Este es el único recuerdo que me queda de mi padre”, lamenta Pepa.

El Marrufo: un campo de exterminio
En la toma de La Sauceda, los que no fueron fusilados in situ, los trasladaron a El Marrufo. No se imaginaban entonces que allí estarían recluidos más de un año. Desde el primer día del acuartelamiento se puso en marcha la maquinaria franquista. Muchas mujeres eran violadas y a otras les rapaban el pelo. Los prisioneros pasaban horas y horas sin comer y les realizaban todo tipo de torturas. Dormían tirados y amontonados como perros y, por último, eran fusilados con el conocido como ‘tiro de gracia’.

La gente hablaba del “cerrillo de los muertos”. Este era el lugar donde fusilaban a los prisioneros de El Marrufo. Estaba situado detrás de los barracones donde dormían los hombres. Allí los colocaban en fila con las manos amarradas por alambres. Después, recibían un disparo en la cabeza y caían dentro de las fosas. “Las fosas las abrían las mismas personas que luego iban a ser fusiladas. Estaban cavando su propia tumba. Luego, amigos o conocidos de toda la vida eran los que iban a enterarlos”. Chavales que tenían que enterrar en fosas a sus propios amigos. Esta es la triste realidad de El Marrufo contada por uno de sus supervivientes, José Lobato.

Lobato afirmó que él tuvo suerte de poder contarlo porque, “allí se salvaron muy pocos”. Es muy difícil calcular el número de personas que perdieron la vida en El Marrufo. Los sublevados tenían la misión de hacer ‘una limpia’ y para ello, no podían perder tiempo en juzgar a la gente. El escritor jerezano ya fallecido, Gómez Palomeque, encontró un documento fundamental para conocer, grosso modo, cuántas personas pudieron ser fusiladas en El Marrufo. Era el libro de defunciones de la ermita de El Mimbral. Uno de los núcleos habitados del valle de La Sauceda. Fue elaborado por el presbítero de la ermita, Salvador Alberto.

Este eclesiástico, por iniciativa propia, quiso dejar constancia por escrito de los feligreses que faltaban a su parroquia después de los acontecimientos ocurrido en El Marrufo. “Gracias a que aparecía la fecha en la que fueron fusilados, se ha podido hacer la frecuencia media de los asesinatos que se llevaban a cabo en El Marrufo. Si hubo 18 fusilamientos en cinco días, la media era de casi cuatro fusilamientos diarios. Y estamos hablando solo de este núcleo reducido que aparecía en el documento del presbítero”, aclara Fernando Sígler.

Se concluye que, ante la falta de documentación y por la forma en la que los rebeldes realizaron los fusilamientos, es casi imposible saber con exactitud cuántas personas fueron asesinadas en el Valle de la Sauceda. Los historiadores afirman, casi con toda seguridad, que el número de fusilados es todavía mayor. Carlos Perales, historiador gaditano, cree que pudo haber más de 300 asesinatos. “Antes siempre se hablaba de Guernica. Ahora, después de mucho tiempo, sabemos que la llamada ‘desbandá’, de la carretera de Málaga a Almería, fue uno de los episodios más terribles de la Guerra Civil. Estoy seguro de que cuando se acabe la investigación en La Sauceda, estaremos ante uno de los sucesos más sanguinarios de la guerra en Andalucía. Sin duda alguna podríamos calificarlo como un auténtico genocidio”.

domingo, 7 de junio de 2020

"Esta noche se decidirá lo que sea" (Manuel de la Calle, Jerez, 1936)

Publicado en Diario de Jerez/Diario de Cádiz (07/06/2020)

"Esta noche se decidirá lo que sea". Manuel escribió una carta a su madre antes de ser fusilado. Continúa la búsqueda de sus restos y los de otros fusilados en Jerez, Jimena y San Fernando

Gafas y tiro en la cabeza, en unos restos hallados en San Fernando (imagen proporcionada por Amede). / AMEDE

T.R.

Cádiz, 07 Junio, 2020 - 06:00h


Manuel de la Calle, de 40 años, viudo con seis hijos, le escribió a su madre una carta cuando estaba detenido. “El asunto me parece que va por un buen camino. Yo espero que esta noche se decidirá lo que sea”, decía el hombre. Acertó en su segundo pronóstico pero falló en el primero. Los militares que se habían rebelado contra la República lo fusilaron y enterraron luego el cadáver en una fosa del cementerio de Jerez. Ni a la madre de Manuel ni a sus hijos les dejaron hacerle un entierro ni les dijeron dónde estaba la fosa ni nada. Tampoco les permitieron durante el franquismo intentar recuperar los restos mortales para trasladarlos a una sepultura con su nombre, donde llevarle flores, donde honrar su memoria. Es el nieto de Manuel, Amaro de la Calle, quien trata ahora de enmendar esa anomalía.

Amaro y otros familiares de represaliados están empeñados en conseguir lo que les fue prohibido a los hijos, padres, viudas y viudos durante el franquismo. Al contrario de lo que hizo la dictadura con sus muertos enterrados en fosas (buscó los restos y recuperó los que fue posible), el régimen democrático no ha afrontado directamente esa tarea: no ha buscado y recuperado los restos de los que mataron los franquistas. Por eso algunas instituciones como la Diputación Provincial de Cádiz están financiando las excavaciones que emprenden las asociaciones de memoria histórica.

Ahora, con un nuevo aporte de fondos de la Diputación, gracias a la iniciativa del servicio de Memoria Histórica y Democrática, del que es responsable la diputada Lucía Trujillo, podrán Amaro y otros continuar con su búsqueda. En Jerez, en San Fernando y en Jimena.

Las excavaciones en Jerez comenzaron hace un año en la zona de la ciudad que ocupaba el cementerio de Santo Domingo. Hallaron fosas en el Parque Scout. Pero en ellas no había restos de ningún represaliado. Los trabajos se reanudarán en el mismo parque, tras un estudio exhaustivo de los planos del antiguo camposanto. Un testimonio oral puede dar ahora una buena pista para encontrar la fosa en la que eran enterrados los fusilados.

Amaro, que es presidente de la Asociación de Familiares y Amigos por la Recuperación de la Memoria Histórica de Jerez y Comarca, explica que en Jerez cayeron bajo las balas de los golpistas al menos 600 personas (sobre las que hay documentación) y probablemente muchas más. Una de ellas, su abuelo, que era presidente del sindicato anarquista de camareros y cocineros.


Manuel de la Calle.

Manuel de la Calle se escondió en una casa, en Jerez, cuando empezó la guerra. Hubo una delación y fue detenido. Lo encerraron en el cuartel de la calle Empedrada tres días y allí escribió la carta sin fecha que su familia encontró hace unos años, traspapelada entre otros documentos. Dice así: “Mamá, no me mande usted nada de comer, nada más que cosas como café y caldo. No crea usted que estoy malo, sino que no tengo ganas de comer. El primer día me pelaron y me dieron el purgante y me quitaron el bigote, pero todo me hacía falta. Lo único que echo de menos son los dos colchones de lana. El asunto me parece que va por un buen camino. Yo espero que esta noche se decidirá lo que sea. Yo las sentí a ustedes anoche, a todas. Muchos besos para los niños, abrazos para usted y recuerdos para todos los vecinos. Manolo”.


Carta de Manuel de la Calle 1

La madre y las hermanas de Manuel acudieron al cuartel para pedir que lo soltaran, comenta Amaro. Y él les dice en su carta que oyó cómo lo llamaban o gritaban para intentar comunicarse con él. De allí fue trasladado al Teatro Eslava e inmediatamente lo fusilaron.


Carta de Manuel de la Calle 2

También fue fusilado, en Jimena, Pascual Collado. Su nieto, del mismo nombre, está pendiente de las excavaciones que la Diputación financiará en ese municipio, en el cementerio antiguo, que se encuentra en el entorno del castillo, en la zona alta del pueblo, y que aún hoy tiene uso. Fue el principal lugar de enterramientos de represaliados. Y de fusilamientos. Hubo una excavación en las zonas señaladas por un georradar y en una de ellas aparecieron restos de cuatro personas con signos evidentes de haber sido fusiladas. Luego se volvió a tapar la fosa, no se extrajo ningún resto.

En esta segunda fase serán exhumados los restos y serán recabadas las muestras necesarias para el estudio de ADN, para tratar de identificar a los fusilados. Pascual explica que estiman que puede haber enterrados de 35 a 40 vecinos de Jimena, según el resultado de las investigaciones de varios historiadores, fundamentalmente de José Manuel Algarbani.

Pascual Collado (y su hijo Alejandro), con una fotografía de su abuelo.Pascual Collado (y su hijo Alejandro), con una fotografía de su abuelo.


Pascual Collado (y su hijo Alejandro), con una fotografía de su abuelo.

El abuelo de Pascual tenía 47 años y cinco hijos pequeños. Era comerciante; se dedicaba a la compraventa de cereales. Bien situado económicamente, no estaba adscrito a ninguna opción política ni sindical. Fue de los primeros fusilamientos que hubo en Jimena: el 6 de octubre de 1936. Jimena cayó en manos de los golpistas el 28 de septiembre. Su muerte salvó vidas, anota su nieto. Muchos afiliados a partidos de izquierda o a sindicatos que se habían escondido o huido, no volvieron al pueblo. Si han matado a Pascual Collado, qué no harán conmigo, se decían. Pascual explica que a su padre y a sus tíos les dijeron que estaba enterrado en un lugar del cementerio, entrando a la derecha. Es el sitio en el que aparecieron los restos de los cuatro fusilados. La familia tiene la esperanza de que uno de los cuatro sea Pascual.

La viuda de Pascual nunca quiso ir al cementerio desde el fusilamiento. Decía que no quería hacer el último recorrido que había hecho su marido. Siempre tuvo la ilusión de recuperar sus restos y darles otra sepultura. Pero murió en 1962 con la pena de no poder lograrlo y con un recuerdo muy vivo: el de los tres días en que le llevó el desayuno y la comida a la cárcel, allí en Jimena. Una mañana llegó y le dijeron: esta comida llévatela para tu casa, que a tu marido ya no le hace falta.

Esa es una escena que se repitió en muchos pueblos de España. También en San Fernando, donde el dinero de la Diputación permite ahora continuar en el cementerio con las excavaciones que ya han recuperado los restos de 106 fusilados. “Calculamos que hay más de 200 fusilados enterrados en las fosas”, explica Javier Pérez Guirao, presidente de Amede, la asociación de memoria democrática de La Isla. La estimación surge de las investigaciones realizadas por Miguel Ángel López Moreno, que ha donado a Amede, para los gastos de las excavaciones, los ingresos que proporcione la venta del libro República, alzamiento y represión en San Fernando.

Vainas de munición de fusil Mauser halladas en una fosa en San Fernando.Vainas de munición de fusil Mauser halladas en una fosa en San Fernando.


Vainas de munición de fusil Mauser halladas en una fosa en San Fernando. / AMEDE

Los nuevos trabajos, esta vez en la fosa número 7, ya han comenzado en el cementerio de San Fernando ¿Cómo saben que están ante los restos de un represaliado? Javier dice que es una pregunta que siempre surge cuando explican en una charla o en un acto lo que están haciendo.

Lo cuenta de nuevo. En el equipo, señala, hay un antropólogo forense que sabe diferenciar a través de los huesos el sexo, la edad, el tipo de trabajo que realizó esa persona, las enfermedades que padeció en vida, o incluso si la persona era diestra o zurda, si caminó mucho, si hizo trabajos manuales...

En los enterramientos habituales, los cuerpos van en cajas (la madera, no aparece, pero sí los clavos del ataúd y una marca en torno a los huesos) y el esqueleto está boca arriba y con las manos sobre el pecho. “En las fosas de la represión”, dice Javier, “se ve que los cadáveres fueron enterrados unas veces en ataúdes y otras no. Pero los cuerpos están de cualquier forma; no están bien colocados; están de lado, boca abajo, entremezclados unos con otros. Y, sobre todo, aparecen orificios de proyectiles en los cráneos y fracturas de huesos en el momento de la muerte, algunas por impacto de balas. Por todo ello, el antropólogo sabe que fue una muerte violenta”.

Objetos hallados en una fosa en San Fernando. Lápiz, navaja plegada, libro de papel de fumar, proyectil, caja de cerillas y monedas.Objetos hallados en una fosa en San Fernando. Lápiz, navaja plegada, libro de papel de fumar, proyectil, caja de cerillas y monedas.


Objetos hallados en una fosa en San Fernando. Lápiz, navaja plegada, libro de papel de fumar, proyectil, caja de cerillas y monedas. / AMEDE

En las fosas aparece también ropa. Y salen de las fosas suelas de zapatos y objetos personales: gafas, monedas, llaves, cajas de cerillas, carteras... Pequeñas cosas pero que adquieren ahora un enorme valor sentimental.

miércoles, 3 de junio de 2020

El Ayuntamiento de Jerez no respeta la Ley de Memoria Histórica de Andalucía.


Nota de prensa 03-06-2020 del Grupo de Memorialistas de Jerez.-

EL AYUNTAMIENTO DE JEREZ SE NIEGA A INFORMAR AL DEFENSOR DEL PUEBLO ANDALUZ SOBRE MEMORIA HISTÓRICA

El Grupo de Memorialistas de Jerez denuncia la pasividad calculada, crónica y cercana a la prevaricación que mantiene el Ayuntamiento de Jerez en materia de memoria histórica, una pasividad que incluye la negación de información al Defensor de Pueblo Andaluz (DPA) sobre la acción municipal en dicha área y cumplimiento de la Ley de Memoria Hca. de Andalucia.

Con fecha de10/02/2020 el Grupo de Memorialistas de Jerez dirigió una queja, que fue admitida a trámite, al Defensor del Pueblo Andaluz por la pasividad y falta de información que el Ayuntamiento de Jerez practica en lo que se refiere a la memoria histórica. Efectivamente, la denuncia del Grupo de Memorialistas tenía y tiene todo su sentido si se repara en el hecho de que, por tres veces, se ha dirigido el DPA al Ayuntamiento de Jerez solicitando información al respecto y no se le ha dado, tal como el mismo DPA ha informado por escrito al Grupo de Memorialistas; por cierto un grupo que desde hace tiempo está siendo intencionadamente ignorado por el Ayuntamiento,  no siendo invitado a las muy escasas reuniones que el concejal de turno ha organizado a través de su casi inoperante Oficina Mpal. de la Memoria Histórica y Democrática.

El Grupo de Memorialistas de Jerez ya ha pedido públicamente, y así lo reiteramos aquí, que la alcaldesa de Jerez tome cartas en el asunto y traspase la competencia de memoria histórica a otro concejal o concejala que se ocupe (además de contestar al DPA) con más diligencia de los trabajos relacionados con esta área: 1º) adhesión del Ayuntamiento de Jerez a la querella argentina, 2º) retirada de símbolos franquistas de la vía pública, 3º) emisión en ONDA JEREZ de programas relativos a memoria histórica, 4º) iniciativas en los centros de enseñanza, 5º) financiación de publicaciones sobre memoria histórica en Jerez, 6º) inscripción en el registro civil de fusilados en 1936-1939, 7º) implementación de un banco de ADN en Jerez para aquellos familiares que así lo soliciten, 8º) publicación de un censo oficial de asesinados en Jerez, 9º) monumento a las víctimas del franquismo en un lugar céntrico de la ciudad, 10º) retirada de honores que el Ayuntamiento concedió en su día a personajes del franquismo (como Fraga Iribarne), 11º) nueva rotulación de calles con nombres de personas que fueron asesinadas por el franquismo en Jerez, 12º) reorganización de la Oficina Mpal. de Memoria Hca., etc.

Anunciamos que no permitiremos que esta situación de pasividad municipal continúe así, y recurriremos a la Fiscalía, y a los tribunales si hace falta, para que, en primer lugar, el Ayuntamiento de Jerez, de forma urgente, conteste al DPA y, cumpliendo la ley como es su deber, elimine ya varios conocidos símbolos franquistas que aún señorean las calles de Jerez.

VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN

lunes, 1 de junio de 2020

Los escudos franquistas de la Escuela de Arte de Jerez.



El Grupo de Memorialistas de Jerez, y antes la Plataforma por la Memoria Democrática, se ha dirigido numerosas veces al Ayuntamiento y a la Delegación Provincial de Educación pidiendo que se supriman dos grandes escudos franquistas que se encuentran en la fachada de la Escuela de Arte de Jerez, en c/ Porvera, 54.

Antes de llevar a los tribunales al Ayuntamiento de Jerez por incumplir la legislación andaluza y estatal en materia de memoria histórica y símbolos franquistas en la vía pública, decidimos hace pocos meses dirigirnos al Defensor del Pueblo para que este preguntara al Ayuntamiento de Jerez a qué se debe su crónica inacción en este sentido; y ya el Defensor del Pueblo andaluz, que aceptó nuestra queja, nos ha dirigido una carta diciéndonos que el Ayuntamiento de Jerez no le contesta...

Llama poderosamente la atención que un Ayuntamiento como el nuestro que tiene una Oficina Municipal de la Memoria Histórica y Democrática no haga nada sobre las muchas peticiones y reivindicaciones que le hemos presentado en tiempo y forma. Nos sigue sorprendiendo su tosca técnica de dejar pasar el tiempo y no hacer absolutamente nada al respecto. Luego el PSOE de Jerez se preguntará, quizás, por qué la ultraderecha ha crecido tanto en la ciudad.

Manifestamos no solamente nuestro rechazo a esta calculada pasividad municipal en materia de memoria histórica, sino que volvemos a expresar públicamente nuestra determinada disposición a llevar al Ayuntamiento de Jerez a los tribunales si no cumple con la legislación vigente y suprime de la vía pública los símbolos franquistas que aún quedan esparcidos por la ciudad.

jueves, 28 de mayo de 2020

Los símbolos franquistas de la ermita de la Yedra en Jerez.


El Grupo de Memorialistas de Jerez puso en marcha una pregunta al gobierno municipal, a través del grupo político con representación municipal GANEMOS JEREZ, respecto a la presencia de símbolos franquistas en la vía pública, en este caso en dos azulejos que están en las fachadas laterales de la ermita de la Yedra en Jerez.

El grupo GANEMOS JEREZ preguntó, aunque el concejal responsable de memoria histórica no estaba presente en el pleno ordinario de hoy en el Ayuntamiento de Jerez, cómo es posible que esos emblemas franquistas sigan donde están si vulneran claramente la legislación vigente en esa materia.

Parece ser que el gobierno Municipal de Jerez vino a contestar a GANEMOS JEREZ: "lo vamos a mirar..."

Nuestro Grupo de Memorialistas de Jerez agradece a Ganemos Jerez la gestión y, una vez más, insta al gobierno municipal a suprimir TODOS LOS SÍMBOLOS FRANQUISTAS DE LAS CALLES DE JEREZ:

1º.-Azulejo de la virgen de la Esperanza en la ermita de la Yedra, lateral de la calle Sol:

y 2º.-Azulejo del cristo de la Sentencia en la ermita de la Yedra, lateral de la calle Empedrada:


sábado, 18 de abril de 2020

“Justicia” militar y represión: Dolores, la niña de Jerez condenada en consejo de guerra en 1938

por JOSÉ GARCÍA CABRERA  (del Grupo de Memorialistas de Jerez)

La redacción de este modesto trabajo había sido ya iniciada hace unos meses y se ha  continuado y concluido en medio de esta grave situación de epidemia que padecemos. Quiero dedicarlo a la memoria de los miles de españoles y españolas que han fallecido por esta causa. Ahora su muerte solo debe servirnos para honrar su recuerdo y sentirnos al lado de sus familiares, no para arrojárnosla a la cara.

1.- Justicia militar, “Justicia al revés”

Los militares rebeldes sublevados contra la II República en julio de 1936 llevaron a cabo la gran masacre del verano y otoño de ese año bajo la cobertura de los ilegales bandos declaratorios del estado de guerra, una operación controlada desde el principio por las delegaciones de Orden Público y las comandancias militares de los pueblos y ciudades. Acabada esa fase de la represión que se ha denominado con frecuencia de “terror caliente”, la Justicia Militar tomó el relevo a partir del 28 de febrero de 1937. Desde esa fecha, la jurisdicción castrense fue el mecanismo y el instrumento preferentemente empleado para castigar a aquellos civiles que habían participado activamente en la oposición al golpe militar o que, simplemente, fueron líderes o significados militantes de sindicatos y partidos de izquierdas.


Los tribunales militares encausaron a miles de hombres y mujeres desde la perspectiva de lo que se conoce como “justicia al revés”, por la que todos aquellos que se opusieron, o bien no secundaron, al golpe de Estado militar (la única y verdadera rebelión existente) fueron encausados como reos de delito de rebelión militar en sus distintas variantes. Una gran parte de los expedientes judiciales, los procedimientos sumarísimos, que se instruyeron contra esas miles de víctimas civiles se conservan en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo con sede en Sevilla. Bucear entre ellos supone una bajada a los infiernos, estos sí, verdaderamente dantescos.

                                                      La carta por la que encausaron a Dolores

Entre esos miles de expedientes judiciales se encuentra el correspondiente a Dolores Sánchez Sánchez, una niña jerezana de tan solo 15-16 años a la que en 1938 se le imputó un delito de “excitación a la rebelión militar” y se le instruyó un procedimiento sumarísimo de urgencia. Su caso constituye una más de las miles de aberraciones jurídicas de esa jurisdicción militar. Cuando se produjo el golpe militar de 1936 Dolores era una niña de tan solo 13-14 años. Ella no tenía, pues, ni edad ni para participar en resistencia alguna contra el golpe, ni edad para ser líder, ni militante significativa de ningún partido político ni sindicato. Dolores solo era, eso, una niña que, como las demás, pensaba en las cosas que piensan las niñas con esa edad.

Sin embargo, como veremos más adelante sobre ella recayó también todo el peso de la represión contemplada en esa pantomima de justicia empleada por los militares rebeldes para seguir encarcelando y asesinando como en 1936 y, de camino, para intentar justificar ante la opinión pública internacional que las miles de condenas de muerte, fusilamientos y largas condenas de cárcel que se siguieron imponiendo y dictando después de febrero de 1937 se ajustaban a un procedimiento reglado bajo control  y con “garantías” jurídicas.


2.- Dolores y su familia

Dolores era hija del matrimonio formado por Antonio Sánchez Piña, nacido en Utrera y Ana Sánchez Alonso, natural de Sevilla, empleada  y dedicada a las “actividades de su casa”. Antonio trabajaba y residía con su familia, como guardagujas, en la casilla del paso a nivel junto al cortijo de Montana, en el kilómetro 10 de la carretera de Jerez a Sanlúcar de Barrameda. El matrimonio y sus hijas Patrocinio, Ana y Francisca habían llegado a Jerez en torno a 1912. Aquí en nuestra ciudad nacieron posteriormente nueve hijos más, entre ellos la pequeña Dolores que junto a sus hermanos y hermanas Antonio, Salvador, Juan, Isabel, Manuel, Joaquina, María y Carmen formaban una familia numerosa de 12 hijos e hijas.

Dolores, según se recoge en el padrón vecinal del año 1935, había  nacido el 16 de mayo del año 1923. Había conseguido aprender a leer y a escribir algo a partir de los 12 años, posiblemente instruida y animada por sus propios padres. Precisamente,  las dudas de la Justicia Militar franquista respecto a la edad real de Dolores fueron las que en última instancia determinaron que, siendo menor de edad, terminara siendo encartada y procesada en la causa militar 111/1938, con tan solo 15 años y, finalmente, condenada por el Consejo de Guerra Permanente de Cádiz.

Dolores debía sentirse muy orgullosa de sus progresos en la escritura y por ello le gustaba que su hermana Isabel, dos años mayor que ella y que residía accidentalmente en Jerez con su hermana Patrocinio en la calle Ramón de Cala número 8, lo supiera. Por ello, de vez en cuando le escribía cartas. Siempre que se las mandaba lo hacía aprovechando que algún conocido de Montana tenía que desplazarse hasta Jerez para algún asunto. Unas veces, pues, el portador era algún vecino y en otras ocasiones era su propia madre la que se las hacía llegar a Isabel.

A finales de mayo de 1938 Dolores había escrito una carta para Isabel que había estado preparando hasta altas horas de la madrugada desde días antes, para que su madre que tenía que ir al día siguiente a Jerez se la entregara en mano a Isabelita. Ese día su madre, además de la carta escrita por Dolores, llevaba también otras cartas familiares, entre ellas una para su hijo Salvador que estaba movilizado en el frente de Obejo, en el regimiento Taxdirt, para dejarlas en las oficinas de Correos de la ciudad. Pero a Ana, su madre, ese día se le hacía tarde y con las prisas se confundió y depositó la carta de Dolores en unión de la que también llevaba para Salvador. No podía imaginar la pobre madre las repercusiones y sufrimientos que ese involuntario descuido suyo iba a tener para su pequeña Dolores y para el resto de la familia.

3.- Detención e interrogatorio de Dolores ante la Guardia Civil y el juez militar de la plaza

A finales de mayo de 1938 fuerzas de la Guardia Civil de la Compañía que en Jerez mandaba el capitán Federico Montero Lozano, se presentaron en el domicilio de Dolores en Montana y, sin más explicaciones, la detuvieron y condujeron al Cuartel de la Guardia Civil donde un sargento instruye un atestado en el que comparece Dolores como principal encartada, para prestar declaración. 

¿Qué había ocurrido? Dolores había escrito en el exterior del sobre de la carta que había dado a su madre para que se la entregara en mano a su hermana Isabel y que, recordemos, por equivocación la había depositado también en Correos junto con la de su hijo Salvador, unas frases, con una caligrafía endiablada, prácticamente ilegible, pero cuyo sentido y significado los encargados de la Censura Militar de Correos habían logrado establecer. Dolores había escrito estas frases “ bi ba a saña y muera fa co  bi ba lo rrogo y bi ba asaño en que memate. adio”  La Censura Militar ha descubierto que lo que Dolores ha escrito realmente en el exterior del sobre es: Viva Azaña y muera Franco, vivan los rojos y viva Azaña aunque me maten. Adiós.



En el interrogatorio Dolores se reconoce como la única autora de esas frases y  manifiesta que la carta, en su contenido, no decía nada malo, que ella quiso escribir Viva España y viva Franco y que no sabía cómo había puesto lo que aparecía escrito, que ni su padre ni su madre ni nadie de su familia tenían culpa de nada, que esas cosas las decía ella cuando era chica y mucho antes del Movimiento, como las decía todo el mundo. Al ser preguntada por el instructor del atestado por qué tenía la carta fecha adelantada contesta Dolores con naturalidad que es por la costumbre que ella tiene de hacerlo para que llegue a tiempo.

Estas respuestas y las contradicciones en las que incurre Dolores en su declaración, a nuestro juicio, revelan que Dolores era una niña de una ingenuidad y una sensibilidad especiales. Concluido el atestado es entregado en la Comandancia Militar de la ciudad, compareciendo en la misma, además de Dolores, Isabel, el hermano Juan y el padre de todos, Antonio Sánchez Piña. Aquí son de nuevo examinados e interrogados por el Teniente Asesor Jurídico de dicha Comandancia Militar el cual determina que de lo actuado hasta ese momento solo parece desprenderse responsabilidad para Dolores como autora de las frases escritas. Proponía al Comandante Militar Salvador Arizón Mejías que el atestado pasase al Juez Militar de la plaza para continuar la instrucción de estas diligencias judiciales previas. Así se ordena, al mismo tiempo que se manda que Dolores sea inmediatamente conducida a la Prisión de Partido de la ciudad. El mismo día 1 de junio el director de esta prisión comunicaba al Juez Militar que en ese día ha[bía] ingresado en esta prisión a disposición de ese Juzgado la individua Dolores Sánchez Sánchez.

4.- De las diligencias previas al procedimiento sumarísimo de urgencia

Para la instrucción del procedimiento previo se designó al capitán de caballería Pedro Ardila Arroyo, con destino en el Depósito de Recría y doma de Jerez, en calidad de juez Instructor. Poco después se constituye este Juzgado Militar en la Prisión de Partido donde se hallaba prisionera Dolores para tomarle nueva declaración. En ella volvió a reafirmarse en lo ya dicho en su declaración prestada, reiterando que sus padres no tenían ninguna responsabilidad por lo que ella había escrito y añadiendo que cuando la escribió era ya la una de la madrugada y que estaba ella sola en la habitación pues sus padres estaban ya descansando.

Dos días más tardes este Juez Militar hace entrega de las diligencias realizadas en la Comandancia Militar de la ciudad para su curso al Auditor de Guerra de la II División. Este Auditor, visto el caso y su protagonista, podía haber archivado las actuaciones sin declaración de responsabilidad. Sin embargo, no lo quiso hacer así: el 6 de junio decretaba que en atención a la naturaleza de las responsabilidades perseguidas se remitiesen las actuaciones realizadas hasta el momento al presidente del Consejo de Guerra permanente de Cádiz para que uno de los jueces militares adscritos al mismo continuase las mismas conforme a lo establecido en los Decretos 55 y 191 de la Junta Técnica del estado. En definitiva, que se iniciase contra Dolores un Procedimiento Sumarísimo de Urgencia.

La Justicia Militar franquista no quiso considerar todo lo ocurrido como lo que fue, una chiquillada propia de una niña de 15 años, sin malicia y de una ingenuidad ya sobradamente manifestada en sus declaraciones. El peso de esta maquinaria militar caería sobre ella. El 25 de junio el Jefe de los Servicios de Justicia de Cádiz Marcelino Rancaño nombra al Juez Militar del juzgado nº 4, capitán honorífico del Cuerpo Jurídico Militar, Fernando Wilhelmi Castro para la tramitación de la causa, la sumaria nº 111/1938. 

Mientras tanto, Dolores llevaba ya casi un mes en la prisión de Jerez, sola, en su celda, y sin entender muy bien qué estaba pasando ni por qué se hallaba allí. Cuando escribió aquellas frases nunca pensó estar haciendo mal ni que por ello hubiera de sufrir la pesadilla que vivía. Nunca sabremos ya cuántas lágrimas derramó esa pobre niña en esa situación.

5.- La instrucción de la causa contra Dolores

En su primera providencia este juez instructor reclamará informes de la conducta político-social de Dolores al capitán jefe de la Guardia Civil, al Delegado de Información de Falange y de la JONS, a la Comisaría de Policía y a la alcaldía de la ciudad. Por medio del correspondiente oficio se reclamaba igualmente, asunto importante, al Juez Municipal decano de Jerez una certificación del acta de inscripción de nacimiento de Dolores para determinar su edad, o, en su defecto, la fecha de su bautismo. Este aspecto de la edad de Dolores, como ya  se insinuó anteriormente, se convertirá en determinante para la suerte de Dolores pues de ello dependería finalmente, en primer lugar, si su causa se elevaba a plenario y debía ser examinada en Consejo de Guerra. Si se demostraba que tenía 15 años, en ese caso sería considerada entonces menor de edad y no estaría sujeta a responsabilidad penal, pero si en el sumario se establecía que Dolores tenía 16 años, en ese caso debería comparecer ante un tribunal militar que podría dictar sentencia condenatoria contra ella, aunque fuera en el grado mínimo contemplado para el delito de que se le acusara, por ser mayor de 16 años y menor de 18.


En un goteo continuo irán llegando los informes solicitados. Todos coincidían en que Dolores, cómo no, carecía de antecedentes sociales y políticos y no constaba que estuviera afiliada a ningún partido político de izquierdas ni del Frente Popular, además de señalarse su buena conducta pública y privada. Iguales antecedentes se indicaban tanto para sus padres como para el resto de sus hermanos y hermanas. El de la Comisaría señalaba expresamente, además, que hasta la fecha en que fue detenida por las frases escritas en el sobre, no se conocía que Dolores hubiese hecho antes manifestaciones contrarias al Glorioso Movimiento Nacional, aunque, eso sí, se aclaraba también que Dolores no pertenecía a ninguna  de las milicias femeninas creadas por las nuevas autoridades. Del mismo tenor era el contenido del informe de la Comandancia de la Guardia Municipal en el que se matizaba que igualmente se tienen de sus familiares inmejorables referencias.

A principios de julio contestaba el juez municipal del distrito de Santiago que en el Registro Civil no figuraba inscrito el nacimiento de Dolores Sánchez Sánchez, oficiándose entonces al juzgado municipal nº 2 de Jerez para su comprobar si el nacimiento de Dolores se había inscrito  en este otro Registro Civil. Tampoco en ese juzgado había constancia de su fecha de nacimiento. 

La instrucción de la causa estuvo suspendida desde el 1 de julio pues con esa fecha fue cesado juez instructor de la misma Por este motivo hasta finales de septiembre no se reanudó la instrucción con el nombramiento de un nuevo juez instructor, el oficial 2º Honorario del Cuerpo Jurídico Militar, teniente Roque Stern Castell, titular del Juzgado Militar nº 2  de Jerez, adscrito al Consejo de Guerra Permanente de Cádiz. Habían pasado ya cuatro meses desde su detención y encarcelamiento y la niña Dolores seguía en prisión preventiva.


El 28 de octubre de 1938, durante algo más de media hora, se constituyó de nuevo en la Prisión de Partido de Jerez el juzgado para recibir declaración indagatoria a Dolores. En ella volverá a ratificarse en lo ya declarado hasta el momento. Ante la comprometedora pregunta del nuevo instructor de si a pesar de lo que tenía declarado no era más cierto que con ánimo hostil al Movimiento puso en el sobre de la carta “viva Azaña y muera Franco, viva lo rojo y viva Azaña en que me mate. Adios”, Dolores, como puede, contesta al instructor que no recuerda haber puesto esas frases y que no tenía intención de injuriar a S.E. el Generalísimo ni a nadie y que no es anarquista ni de partidos de izquierdas.

A estas alturas de la instrucción aún no había constancia de la edad real de Dolores, por lo que en la misma diligencia de declaración indagatoria el juez le pregunta a Dolores que dijera si está bautizada y en qué iglesia y fecha lo fue. 

Dolores no lo sabe con certeza pero declara que creía que fue bautizada cuando tenía seis o siete años en una supuesta iglesia de Puerto Hermoso, ignorando la fecha exacta, aunque afirma con rotundidad que en mayo 1938 había cumplido 15 años. Será la Comandancia de la Guardia Municipal la encargada de comunicar al Juzgado Militar que ni en la ciudad ni en su término existía tal Capilla o iglesia de Puerto Hermoso

En esta situación el juez decide tomar declaración a la madre de Dolores y a su hermana Isabel, con la intención de que aportasen más detalles al sumario y, sobre todo, para que Ana, la madre, manifestara los detalles sobre el lugar y la fecha en que fue bautizada su hija. Declara que la niña fue bautizada en la Capilla de las Madres Reparadoras del barrio de Santiago y que creía que lo fue en el año 1927. En noviembre el párroco de Santiago comunica que en esa fecha no aparece como bautizada ninguna niña llamada Dolores Sánchez Sánchez.

En tal tesitura, el Juzgado Instructor designó a dos peritos médicos con la misión de reconocer a  Dolores en la prisión y dictaminar sobre su edad. El Teniente Honorario de Sanidad Sebastián Guerrero Domínguez acompañado de otro de los médicos civiles de la ciudad fueron los nombrados para tal peritaje. Después de haber reconocido en la cárcel “a la niña Dolores Sánchez Sánchez y atendido su desarrollo físico, fórmula dentaria y demás datos pertinentes”, informan que Dolores tenía 16 años cumplidos. No solo eso, sino que a requerimiento del Juez Instructor añaden que la misma inculpada contaba ya dieciséis años cumplidos, al parecer, en la segunda quincena del mes de mayo del corriente año.[1938] ¿Cómo era posible que para que Dolores apareciera ya con 16 años en la fecha en que fue detenida, 31 de mayo, estos médicos pudieran certificar que ya contaba Dolores con 16 años? ¿Cómo era posible que de esta manera tan poco rigurosa estos facultativos pudieran certificar tal cosa? 

A nadie se le ocurrió recurrir a otras fuentes documentales para determinar su edad. Si lo hubiesen hecho hubieran comprobado que en el padrón de habitantes del año 1935 constaba con claridad la fecha del nacimiento de la pequeña: Dolores había nacido el 16 de mayo de 1923 y, en consecuencia, cuando fue detenida tenía solo 15 años casi recién cumplidos. Más adelante veremos que este error le costó a Dolores una condena de prisión, siendo casi una niña.

A finales de noviembre de 1938 concluía la instrucción del sumario y redactaba el instructor su auto-resumen de lo actuado en cuyo único considerando recoge que los hechos relatados revisten carácter de ofensas a instituciones, previsto y sancionado en el artículo 258 del Código de Justicia Militar de 1890 que era el que aún estaba en vigor. 

Por tanto, se declara procesada y presa a Dolores y a disposición del Consejo de Guerra Permanente de Cádiz, se le notifica el auto de procesamiento y se le presenta una lista de “abogados defensores”, militares por supuesto, para que designase de entre ellos al que la “defendería” en el ya inevitable Consejo de Guerra. Dolores nombró, como podría haber nombrado a otro cualquiera, al alférez del Cuerpo Jurídico Militar Federico Sahagún Repeto. Cinco meses había llevado la instrucción del sumario y Dolores seguía sola en su celda y ahora con más miedo que nunca.

6.- Consejo de guerra y sentencia

La vista de la causa debía celebrarse 21-12-1938,  a las cuatro de la tarde, disponiéndose el traslado de Dolores desde la prisión de Jerez a la Prisión Provincial de Cádiz en donde ingresó el 8 de diciembre conducida por la Guardia Civil. 

El tribunal militar quedó constituido por el presidente del Consejo de Guerra Permanente, comandante Rafael López Alba, los capitanes de Infantería Manuel Besa Comesaña, Francisco Salcedo del Castillo y el teniente de Artillería Antonio Chamorro García como vocales; el capitán honorario del Cuerpo Jurídico Militar Francisco Casas Ochoa como vocal ponente y el capitán Honorario del Cuerpo Jurídico Militar Juan García Valdecasas como fiscal. Tanto al fiscal como al defensor solo se les permitía la consulta y estudio del sumario por espacio de tres horas, para tomar las notas que les interesaran.

En la vista de la causa el fiscal sostuvo la acusación contra Dolores. En su informe de calificación de los hechos la acusaba de un delito de excitación a la rebelión militar, con la circunstancia atenuante de ser menor de 18 años, un delito previsto y penado en el artículo 240 del Código de Justicia Militar. Solicitaba para Dolores nada menos que una pena de 2 años, 4 meses y 1 día de prisión correccional. El defensor por su parte solicitó su absolución y Dolores, al ser preguntada por el tribunal responde que las frases escritas por ella objeto del sumario fueron estampadas en el sobre por equivocación y sin saber realmente su significado. 

En el primer considerando de su fallo el tribunal aceptaba la calificación del fiscal de los hechos como un “delito” de excitación a la rebelión militar porque, se añadía, las frases escritas por Dolores, tanto por el sentido gramatical de las mismas como por haberse hecho con publicidad el sobre así lo indicaban. No se tuvo en cuenta la calificación que de los hechos había realizado el Juez Instructor en su auto-resumen donde los tipificaba como un “delito” de ofensas a instituciones, previsto y penado en el artículo 258 del Código, aunque con penas menos severas que el de excitación a la rebelión militar. En el Código de Justicia Militar se consideraban reos del delito de excitación a la rebelión militar penado en el artículo 240 a aquellos que, por cualquier medio, provocaban, inducían o excitaban para cometer la rebelión militar, castigándose con penas de prisión mayor.

En el segundo de los considerandos de la sentencia el tribunal pretendía dar la impresión de que atenuaba la severidad del castigo de este tipo de delito y teniendo en cuenta la edad de la encartada, declarada mayor de 15, pero menor de 18, la buena conducta de la misma, impone a Dolores la pena inferior en grado para el delito de excitación a la rebelión, la cual a su vez se le impondrá en su grado mínimo por su buena conducta. 

Finalmente, Dolores fue condenada como autora de un delito de excitación a la rebelión militar a la pena de un año de prisión correccional y a las accesorias de suspensión de todos cargo, profesión u oficio y del derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, sirviéndole de abono para el cumplimiento de la misma la totalidad del tiempo que dolores había permanecido en prisión preventiva desde el 1 de junio de 1938. 

No se puede ni se debe olvidar que aquellos militares que en el verano y otoño de 1936 y primeros meses de 1937 ordenaban y permitían el asesinato de miles de civiles en las tapias de cementerios y descampados bajo la cobertura de los ilegales bandos de guerra, aquellos que a partir de la primavera de este último años continuaron con esa misma labor del “limpieza del solar patrio”, ahora amparados en la gran farsa de la Justicia Militar de Franco, aquellos militares que impusieron largas condenas de prisión, aquellos militares de los bandos de guerra y de las largas condenas, decimos, son los mismos militares que ahora en 1938 imponen a una niña de 15 años esta pena de condena de 1 año por un inexistente delito de excitación a la rebelión militar. Detrás, el mismo fin que el perseguido en los 7 primeros meses “de plomo” de 1936: aniquilar al oponente político y paralizar por el miedo imponiendo castigos ejemplarizantes. 

El “delito” cometido por la niña Dolores debía castigarse, aunque se tuviera el convencimiento de que esta no había tenido voluntad de hacer daño, aunque se supiera que, como ella misma había afirmado ya, no tenía consciencia del sentido de las palabras que había escrito en el exterior del sobre de la carta dirigida a su hermana Isabel. Por eso, el Tribunal que la juzgó sabía perfectamente que los efectos de esta ejemplaridad en la aplicación de la pena, en el caso de Dolores, se obtenía igualmente con la pena de casi dos años y medio que pedía el fiscal que con la de 1 año que finalmente se le impuso, se podía permitir aparecer algo “benevolente”. Daba igual. No se trataba de restablecer la verdad de los hechos ni de justicia, sino, repetimos, de castigar ejemplarmente.

El 18 de enero de 1939 el Auditor de Guerra de la Segunda División aprobaba la sentencia dictada por el Consejo de Guerra siendo ya firme y ejecutoria desde esta fecha y el 7 de febrero se le notifica a Dolores en la Prisión Provincial. Llevaba ya 231 días de prisión preventiva, desde el 1 de junio de 1938 hasta el día 17 de enero de 1939. Empezaría a extinguir  la condena impuesta a partir del 18 de enero de 1939. Por tanto, le quedaban para extinguirla totalmente 134 días, hasta el 31 de mayo de este último año y que cumpliría en la misma Prisión Provincial de Cádiz en la que se hallaba desde la primera semana de diciembre de 1938.

José García Cabrera es miembro de la Asociación Memorialistas de Jerez.

martes, 7 de abril de 2020

Cinco anarquistas jerezanos del siglo XX.

La memoria de los cinco anarquistas jerezanos Sebastián Oliva (1881-1936), Francisco Ramírez (1906-2004), Miguel Vega (1915-2006), Miguel García (1904-1936) y Cristóbal Vega (1914-2008) ha sido rescatada por el movimiento memorialista de Jerez, particularmente por la CNT de Jerez y, más en particular, por el esfuerzo de Francisco J. Cuevas Noa. Igualmente, el historiador José Luis Gutiérrez ha hecho aportaciones importantes a ese esfuerzo de recuperación.

Nos limitamos aquí a reunir algunos enlaces con información varia acerca de estos cinco ya inolvidables jerezanos que lucharon por la Libertad:

FRANCISCO RAMÍREZ RIVERA



-El caso del anarquista Francisco Ramírez:
https://www.lavozdelsur.es/panopoly_news_articl/el-exilio-jerezano-en-mexico-el-caso-de-francisco-ramirez/

MIGUEL VEGA ÁLVAREZ


-Una vida entre la represión, la clandestinidad y el exilio (Fco. Romero):
https://www.lavozdelsur.es/una-vida-entre-la-represion-la-clandestinidad-y-el-exilio/

-La chaqueta de el "panaderito" (F.J. Cuevas):
https://www.lavozdelsur.es/la-chaqueta-de-el-panaderito-el-anarquista-del-barrio-de-san-miguel-asesinado-en-un-campo-nazi/

-Sobre Ana Vega Álvarez:
https://pacosalud.blogspot.com/2019/10/ana-vega-alvarez-anarcosindicalista-de.html



-Miguel Vega Álvarez:
http://camposdedolor.blogspot.com/2017/09/miguel-vega-alvarez-1915-2006.html

-Sobre Miguel Vega Álvarez:
http://www.estelnegre.org/documents/vegaalvarezmiguel/vegaalvarezmiguel.html

-Entrevista a Miguel Vega Álvarez:
https://issuu.com/fundacionanselmolorenzo/docs/libretomiguelvega_web_para_issuu

-Miguel Vega: Episodios personales:
http://www.todoslosnombres.org/sites/default/files/vega_alvarez_episodios_personales.pdf

MIGUEL GARCÍA ROMÁN:


-Miguel Garcia Román: Apuntes y estudios filosóficos sobre anarquismo (por José Luis Gutiérrez):
https://issuu.com/fundacionanselmolorenzo/docs/libromiguelgarcia_web_para_issuu

-Presentación del libro de García Román:
http://www.todoslosnombres.org/content/noticias/jerez-la-frontera-cadiz-encuentro-los-familiares-miguel-garcia-roman

-Facebook de CNT:
https://www.facebook.com/699655243465267/photos/hoy-nos-hemos-encontrado-con-la-sorpresa-de-que-el-ayuntamiento-de-jerezdesde-su/1627238724040243/

-La casa del "niño de los nardos":
https://www.lavozdelsur.es/siete-lugares-con-memoria-que-jerez-nunca-deberia-olvidar/

SEBASTIÁN OLIVA JIMÉNEZ

-Testimonio de un nieto de Sebastián Oliva (a partir del minuto 50):
https://www.youtube.com/watch?v=L8fBbJxOY8A



-Entrevista a la familia Oliva:
https://ctxt.es/es/20160914/Politica/8445/sindicalismo-entrevista-nietas-cuneta-franquismo.htm


-Una calle para Sebastián Oliva:
https://ctxt.es/es/20160914/Politica/8445/sindicalismo-entrevista-nietas-cuneta-franquismo.htm

-El caso de Sebastián Oliva en la "querella argentina":
https://www.lavozdelsur.es/toma-el-baston-de-tu-padre-que-ya-no-lo-va-a-necesitar-mas/

-80º aniversario de la muerte de Sebastián Oliva:
https://www.lavozdelsur.es/en-el-80-aniversario-del-fusilamiento-de-sebastian-oliva-en-jerez/

-Fco. Romero: Sebastián Oliva, campesino andaluz 
https://www.lavozdelsur.es/sebastian-oliva-ni-semianarquista-ni-semicomunista-campesino-andaluz/

-Cristóbal Orellana: "Algunos textos y referencias del líder anarquista jerezano Sebastián Oliva"
http://memoriahistoricadejerez.blogspot.com/2017/10/algunos-textos-y-referencias-del-lider.html

-Microbiografía:
http://dbe.rah.es/biografias/51592/sebastian-oliva-jimenez

-Inauguración de la biblioteca Sebastián Oliva:
http://memoriahistoricadejerez.blogspot.com/2016/03/se-inaugura-en-jerez-una-biblioteca.html

CRISTÓBAL VEGA ÁLVAREZ


-Microbiografía:
https://pacosalud.blogspot.com/2017/06/cristobal-vega-alvarez-periodista.html

-Periodista, escritor y poeta Cristóbal Vega:
https://www.lavozdelsur.es/cristobal-vega-alvarez-el-nelson-mandela-jerezano/

-Fotografías y documentación sobre el autor:
http://www.estelnegre.org/documents/veguita/veguita.html

Víctimas mortales de la represión fascista en la provincia de Cádiz (1936-1945) [D. Caro Cancela]

   Muy interesante artículo el publicado por el catedrático Diego Caro en la revista de historia contemporánea de la Universidad de Alicante...